Autor: Admin_Fernando

Abrir para mejorar

 La competitividad del sector exportador también necesita una mayor y más eficiente apertura de la economía a las importaciones.
Eso asegurará a la producción nacional costos competitivos para sus insumos y para sus proveedores, incluyendo el costo de vida los empleados.
Esos recursos humanos que deben capacitarse para el manejo de nuevos conceptos y tecnologías. Los proveedores son los primeros interesados en disponer de personas calificadas y Uruguay debe priorizar a su gente dando oportunidades de adaptación técnico laboral.
Esta apertura obliga también a los productores para mercado interno a invertir para asegurar su propia competitividad, extendiendo el proceso de inversión, capacitación, innovación e
incorporación de tecnología al resto de la economía.

Industria Forestal: desde aquellas semillas a estos secretos

Los Batllistas somos partidarios decididos del desarrollo forestal inteligente.  Fue el presidente Sanguinetti, en 1987, con visión de estadista, el que impulsó la legislación que despertó a los inversores en un rubro que el país aún no concebía. Aquella política vanguardista se hizo cuidando nuestro patrimonio medioambiental y sin la opacidad sospechosa con que el Frente Amplio de Mujica y Vázquez maneja actualmente los proyectos.

El partido que desde el gobierno hoy impone este peligroso secretismo, fue el único que se opuso tenazmente a aquella ley de 1987 que trajo consigo la radicación de inversiones industriales como no se registraba desde la década de 1950, al punto que se han convertido en un actor principal de la vida económica y tercer rubro de exportación.

La planta UPM2 y todas sus instalaciones accesorias son un proyecto de interés nacional, pero tenemos reservas y resistencias lógicas sobre: cómo se preserva su sustentabilidad ambiental; cuál es el alcance de las obligaciones de todo tipo comprometidas por el Estado; qué magnitud tendrá el trauma urbano en Montevideo y Canelones por la vía férrea; y otras dudas legítimas.

Pero, ni nosotros ni ningún sector de la oposición, estamos en condiciones de responder o analizar: el gobierno no informa bien.  Ni siquiera en carácter reservado se ha informado al Parlamento, el hermetismo autoritario es el estilo del gobierno y eso mismo ya genera suspicacias.

Oportunidades para el Uruguay

La pérdida de oportunidades, parece ser el deporte favorito de los últimos gobiernos.

Cada vez que se pierde un cliente, un mercado o un tratado comercial para nuestras exportaciones nos alejamos del progreso. El país debe exportar más y mejor nuestras materias primas, productos y servicios profesionales.

No tenemos tratados de libre comercio con Estados Unidos ni con Asia ni con Oceanía ni con Europa, el Mercosur funciona más o menos y, mientras tanto, emigran nuestros jóvenes más preparados.

El presidente Sanguinetti impulsó reformas que hoy son fundamentales. Zonas Francas; Forestación; Reforma educativa; reformulación de la seguridad social; estímulo a las inversiones… y cada paso adelante debió superar incomprensiones, prejuicios y ánimos confrontativos.

Apuesta al debate de ideas y respeta a las personas. Articula alianzas con sectores y dirigentes de diversa pertenencia partidaria y se distingue por preferir las reformas profundas antes que proclamar novedades salvadoras. No promete soluciones mágicas para problemas complejos y le abre paso al progreso con el menor daño posible.

Sanguinetti hace lo que le corresponde para que el Uruguay no pierda. Y busca que gane.

Compuso relaciones con potencias antagónicas como Estados Unidos y China comunista, le abrió senderos a la Cuba castrista, consolidó vínculos con Europa y Medio Oriente. Apoyó la transición en Paraguay y la consolidación institucional con los países del Cono Sur latinoamericano. Sabe que Uruguay debe vivir relacionado comercial y culturalmente con el mundo, respetado en la comunidad internacional.

El batllismo, todo el batllismo, es su naturaleza, su convicción profunda y su referencia de conducta.

Sin miedos frente a la tecnología digital

Para Uruguay la tecnología digital no es una condena, es una gran oportunidad. La tecnología no es dañina, pero la falta de capacitación sí.

Los avances técnicos siempre han traído cambios en el mundo laboral, pero no es realista creer que podemos sobrevivir envejeciendo en la orilla del mundo. Lo vital e impostergable es crear nuevos puestos de trabajo y para eso debemos vivir con naturalidad en la economía del conocimiento. La tecnología digital ofrece nuevas posibilidades para los octogenarios, los cincuentones y, por supuesto, para los jóvenes y niños de cualquier edad y condición. Empleados y empleadores, en el campo y las ciudades del Uruguay, saben que este país pierde cuando teme, pero crece en el calmo coraje de hacer todo lo posible.

¿Qué horizonte tienen nuestros jóvenes si no somos promovemos la urgente adecuación a las nuevas tecnologías en los lugares de trabajo, en la ciudad y en el campo? ¿Y quién dijo que esa no es, también, una meta que los mayores deben perseguir para sí mismos?

El batllismo siempre se ha caracterizado por ser la vanguardia de los avances tecnológicos. Los uruguayos podemos manejarnos con confianza en la economía del conocimiento, así progresaremos nosotros y nuestros hijos.

La ley de Forestación y la ley de Zonas Francas fueron logros batllistas: plantamos las semillas de la exportación de celulosa

Escribió el Presidente Sanguinetti: “…en los tiempos recientes nuestro país ha hecho notables experiencias de largo plazo como fueron la ley de forestación y la ley de zonas francas de nuestra primera Presidencia. La forestación tuvo opositores folclóricos, como los diputados canarios que sostenían que los eucaliptos iban a destruir la fruticultura por la expansión de las cotorras. Cundía el escepticismo por la demora que tendrían los árboles en crecer, pero así se elevaron y un día se llegó a la etapa industrial. Hoy es común decir que es “una política de Estado”, pero no lo fue, al punto que el Frente Amplio votó en contra el tratado de garantía recíproca de inversiones con Finlandia, que hacía posible la primera planta de celulosa…”

Colorados y blancos implantaron la forestación como sector exportador.

“…Cuando el Frente Amplio llegó al gobierno, el Dr. Vázquez tuvo el mérito —que le reconozco— de cambiar la posición de su colectividad, sumarse a la ley batllista y llegar hasta otorgarle a los finlandeses ventajas tan enormes que aún siguen siendo en parte desconocidas.
“…Esa mirada a largo plazo es la que tenemos que retomar, para encarar esas reformas que son urgentes porque demorar en su cambio nos llevarán a mediano plazo al desastre…”
 

La experiencia de concertar para consolidar e implementar proyectos básicos para el país, ha sido positiva en la historia del Uruguay. Cuando se privilegia el interés de todos, se consiguen grandes cosas.  

No ceder en estos meses pre electorales ante el insulto, mantener la calma y persistir en razones frente a las calificaciones y actitudes intolerantes, va a contribuir luego a la construcción de confederaciones más allá de las fronteras partidarias. Debemos conformar y sostener acuerdos para alcanzar algunas metas que nos importan a todos. 

El corto y el largo plazo

Por Julio María Sanguinetti (CORREO DE LOS VIERNES)

John Maynard Keynes decía que en el largo plazo estaremos todos muertos. De este modo pretendía controvertir algunas concepciones de los economistas clásicos, que miraban hacia el futuro desde grandes líneas que, con el correr del tiempo, generarían positivos resultados de modo más o menos espontáneo.

A la máxima keynesiana normalmente se afiliaría la mayoría de los ciudadanos, que mira su situación de hoy y no está dispuesto a esperar resultados que pueden verlos sus hijos y no él. El deber del gobernante es administrar este sentimiento, convencer de que solo el largo plazo permite que reformas estructurales arrojen frutos pero, al mismo tiempo, nunca desprenderse de la coyuntura, porque ésta puede ponerse en contradicción con lo que estamos soñando para adelante.

Pese a lo que habitualmente se dice para maldecir de la política y de los políticos, en los tiempos recientes nuestro país ha hecho notables experiencias de largo plazo como fueron la ley de forestación y la ley de zonas francas de nuestra primera Presidencia. La forestación tuvo opositores folclóricos, como los diputados canarios que sostenían que los eucaliptos iban a destruir la fruticultura por la expansión de las cotorras. Cundía el escepticismo por la demora que tendrían los árboles en crecer, pero así se elevaron y un día se llegó a la etapa industrial. Hoy es común decir que es “una política de Estado”, pero no lo fue, al punto que el Frente Amplio votó en contra el tratado de garantía recíproca de inversiones con Finlandia, que hacía posible la primera planta de celulosa. Cuando el Frente Amplio llegó al gobierno, el Dr. Vázquez tuvo el mérito —que le reconozco— de cambiar la posición de su colectividad, sumarse a la ley batllista y llegar hasta otorgarle a los finlandeses ventajas tan enormes que aún siguen siendo en parte desconocidas.

Esa mirada a largo plazo es la que tenemos que retomar, para encarar esas reformas que son urgentes porque demorar en su cambio nos llevarán a mediano plazo al desastre.

El ejemplo mayor es la seguridad social. El gobierno dice todos los días que hay que reequilibrar el sistema, que está desfinanciado y que el próximo gobierno deberá hacerlo. Lo que intentan ocultar es que lo desfinanciaron ellos con una mala ley de 2008 y una peor aplicación de ella. No hay opción, debe encararse y el próximo gobierno lo hará, seguramente con polémicas, porque quienes crearon la enfermedad ya nos imaginamos que cuestionarán los remedios, no siempre agradables. Es una reforma urgente, entonces, pero cuyos resultados se verán a mediano plazo.

Algo parecido ocurre con la educación, que hay que darla vuelta, comenzando por la formación de los docentes, la recuperación de la comunidad educativa, el fortalecimiento de las autoridades intermedias y el cambio a fondo de programas y métodos. Hay que empezar cuanto antes, pero sabiendo que los resultados solo se verán a partir del gobierno que vendrá.

El desafío es administrar las expectativas. La ciudadanía quiere cambios ya y así debe ser, pero los resultados requerirán su tiempo. No obstante ello, el mero clima de cambio, la recuperación del optimismo creativo, la sensación real de que se está construyendo un mejor futuro, serán un aliciente fundamental.

Si se produce la deseada alternancia, no podemos caer en la trampa optimista de Macri, quien imaginó resultados inmediatos por su sola presencia. Pero tampoco renunciar a comenzar esas reformas que a mediano plazo cambiarán la vida. Saber hacia dónde se marcha es fundamental en todos los órdenes de la vida. Y eso es lo que tenemos que afirmar y difundir. Saber hacia dónde se va. Esta es la bisagra que  articula el corto y el mediano plazo, el inicio transformador y la conciencia de que se arrancó hacia un destino algo lejano pero cierto y conocido.

Sanguinetti: “En el diseño que Talvi quería no cabía la mayoría del partido; no cabíamos”

Ni el mismo Sanguinetti esperaba formar parte de la contienda electoral. Intentó por todas las vías posibles convencer a Ernesto Talvi de que quería apoyarlo, pero no tuvo éxito.

Es que el economista “no quería a nadie” del grupo de dirigentes del expresidente, aseguró en diálogo con Crónicas . Por otra parte, el precandidato favorito en la interna colorada se refirió a los riesgos que correría el país con un cuarto gobierno frenteamplista, y respondió cuáles son las principales medidas que deberá tomar quien asuma el poder en 2020.

Leé la entrevista completa de Crónicas CLICK AQUÍ

Sanguinetti opinó sobre conflicto en Montevideo Gas/Petrobras

Ante despidos y envíos a Seguro de Paro en Montevideo Gas, propiedad de la empresa petrolera brasileña Petrobras, el sindicato del gas (Unión Autónoma de Obreros y Empleados de la Compañía del gas) prometió duras medidas.

El Sindicato, según Subrayado, anunció que si Petrobras no da marcha atrás con los envíos al seguro de desempleo antes del lunes 25 de marzo, se procederá a la ocupación con control obrero.

El dirigente del sindicato del gas, Alejandro Costa, dijo que harán todo lo posible para revertir esta situación. Pero si no lo logran y llegan a la medida del control obrero, “la exigencia va a ser que Petrobras se retire del país”, exclamó.

El líder de Batllistas opinó sobre esta situación en sus redes sociales: “El control sindical propuesto por el sindicato del gas en Petrobras es un paso más hacia y viola las normas de la @OITconosur @camindus @PITCNT1 @PartidoColorado @Frente_Amplio“.

Clarito.

Se va a acabar

En 2014 se terminaron los precios excepcionales y se acabó el boom de las materias primas. Con la baja de precios, comenzaron a debilitarse los gobiernos populistas. Los que se autodenominan “de izquierda” en Latinoamérica ya no podían seguir en la demagogia política y la ineficiencia económica. Al reparto de pan para hoy y hambre para mañana le llegó el final.

Los recursos obtenidos vía aumento de impuestos venían acompañados de un crecimiento desmesurado del número de funcionarios y del gasto público. Las empresas y trabajadores solamente pudieron afrontar los impuestos agigantados mientras los precios de las materias primas eran excepcionalmente altos. Al volver a niveles promedio, la carga tributaria sobre empresas y familias se hizo insostenible, originando crisis de competitividad en las empresas y de ingresos y empleo en los trabajadores. En eso estamos.

La injerencia torpe de los gobiernos en la actividad económica; la extendida tolerancia ante el incumplimiento de las leyes y, sobre todo, la desvalorización de la decencia como exigencia de la vida política, facilitaron la corrupción. Las prácticas corruptas, que los supuestos revolucionarios adjudicaban a todos los  los partidos políticos progresistas, socialdemócratas y liberales, se extendieron más allá de las fronteras. Y, como los robos iban a caballo de las afinidades ideológicas de los gobernantes “de izquierda”, las denuncias e investigaciones se denunciaban como persecución de “la derecha”. Y, cuando no alcanzaba el ninguneo, llegaron las cataratas de insultos y descalificaciones.

Se acabó: tenemos que reabrir la esperanza, hacerle lugar al cambio y recuperar la paz. Somos Batllistas.